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Estas palabras comenzaron a surgir durante un intenso viaje a Colombia, y se terminaron de concretar al volver del mismo, ya nuevamente dentro de mi pecera, pero sintiéndome muy distinta a cuando salí de ella hace más de un mes atrás. Cada vez me convenzo más, de que un viaje es el terreno más fértil que existe para los cambios internos, para los cambios de toda índole si se quiere. Y no deberíamos desaprovechar la oportunidad que tenemos para cambiar y desafiarnos a nosotros mismos, cuando salimos de nuestra zona de confort.
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Una de las formas más comunes de auto limitarnos, es con nuestras propias creencias. Cada vez confirmo más que son ellas las que más nos frenan, nos hacen sentir temor o inseguridad frente a situaciones nuevas. Muchas nos acompañan desde niños, ya sea por experiencias vividas, o porque alguien nos hizo creer determinada cosa sobre nosotros mismos. ¿Alguna vez pensaste cuántos “no” te has dicho a lo largo de tu vida? Hagámoslo más fácil, ¿cuántos “no” te has dicho a lo largo del día? “No puedo”, “no debo”, “no soy así”, suelen ser frases que repetimos con bastante frecuencia. Ahora la pregunta sería, ¿qué hacemos nosotros para romper con esas barreras internas? O mejor dicho ¿hacemos algo para eso?
nelsonCada vez que viajo, compruebo y reafirmo fehacientemente que es el mejor movimiento que uno puede hacer hacia el cambio. Muchas veces no sabemos que podemos hacer algo, porque nunca lo hicimos, nunca lo intentamos y ahí aparecen los “yo no puedo”. Y creo que ahí es cuando se da inicio al desafío, ese que es únicamente con uno mismo. No debería ser para demostrarle nada a nadie, sino un mano a mano interno para demostrarse a uno mismo lo que es capaz de hacer. Sin lugar a dudas, una vez que se cruza un límite que nos  frena, no hay vuelta atrás, el movimiento es siempre hacia adelante.
Ahora bien, este movimiento, ese ir hacia la frontera de nuestros propios límites, difícilmente pueda lograrse nadando siempre en las mismas aguas, estando en nuestras peceras o merodeando nuestra zona de confort. Para lograr esto hay que irse, animarse, soltarse y sí, creer en uno mismo también.
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Hay una frase, que una vez leí y claramente me pareció bastante loca, eran mis épocas de nadar cómodamente en mi pecera, ahí leí “Si te da miedo, hazlo con miedo”, automáticamente mi razón me dijo, “si te da miedo, es porque no tenés que hacerlo, ¿cómo alguien puede hacer algo con miedo?”, y en varias ocasiones comprobé que sí, que se pueden hacer cosas con miedo y aprendí algo más aún, que sentir miedo y aún así poder hacerlo, es una clara señal de haber roto una barrera interna.
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Lo que podemos aprender en un viaje…

  • Que podemos más de lo que creemos: de esto venía hablando, únicamente probando nuevos desafíos podemos ver de lo que somos capaces, ¿de qué otro modo si no? ¡Es momento de animarse! Y esto no quiere decir exponerse a situaciones peligrosas, sí tener espíritu aventurero e intentar nuevos desafíos J
  • Que las cosas son más simples de lo que parecen: muchas veces se nos presentan situaciones novedosas que debemos resolver y lo hacemos, sin darles demasiadas vueltas. Un viaje nos relaja, nos vuelve más flexibles y genera que tomemos las cosas con más naturalidad. Una lluvia, una ruta cortada, una cama no tan cómoda, no son factores que puedan arruinar tu viaje cuando el objetivo es vivirlo como una experiencia de vida y tener una buena historia para contar.
  • Que mucho de lo que tenemos o queremos tener es innecesario: esto se vuelve más que claro cuando cargamos en nuestras mochilas cosas que jamás usamos ni en 20 días de viaje y lo único que logramos es volver nuestro equipaje más pesado. Un viaje debería ser para cargar recuerdos, que es lo único por lo que no nos cobrarán exceso de equipaje 😉
  • Que todos tenemos nuestras diferentes facetas: no me canso de repetir que un viaje pone los sentimientos “a flor de piel” y cada vez lo compruebo más. La distancia nos hace pensar y ver las cosas con otra perspectiva. Nos ponemos más sensibles, o nos enojamos más, recordamos, nos cansamos, reímos, lloramos. Todo esto puede ocurrir durante un viaje, ¿el motivo? Quizás sea el estar lejos de nuestra vida cotidiana, tanto física como mentalmente, el factor de la incertidumbre de lo que nos puede deparar la ruta o el motivo concreto de ese viaje.

Todo esto y aún más se puede lograr al viajar, hacerlo, permite un aprendizaje que no se encuentra en ningún otro lado, es decir, va más allá de aprender sobre la historia o la cultura de un lugar (que sin dudas también aporta y mucho, porque amplía nuestras perspectivas) tiene que ver con un aprendizaje sobre uno mismo, eso no está en ninguna guía de viajes. No importa la distancia o el destino, la cuestión es moverse, porque es ahí cuando ocurren los cambios. Y sepan que de esos cambios no se vuelve, uno nunca vuelve igual después de haber hecho un viaje.
yonoviajoCreo que hay cierto punto, y acá me remito a mi experiencia personal, del que no hay retorno. Una vez que hacemos algo nuevo, que nunca antes habíamos intentado hacer y aceptamos el desafío, eso nos transforma nos empodera, nos hace conocernos y romper con algunos esquemas que hasta ese momento nos habían frenado, sin ser nosotros muy conscientes de eso, porque todas las creencias de las que he estado hablando al principio de este artículo, operan en un nivel inconsciente y es por eso que se vuelven aún más difíciles de identificar y hacer algo para cambiarlas.
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Nuestro sistema de creencias (lo que creemos de nosotros mismos) crea una percepción de la realidad y en base a ella nos movemos a lo largo de nuestra vida. Donde debemos poner el foco en las llamadas “creencias limitantes”, los “yo no soy capaz de”, “yo no puedo”, de los cuales hablé más arriba. Una vez que identificamos una “creencia limitante”, es momento de decidir, si cambiar o no. Por ejemplo: vas a lanzarte en paracaídas y ahí surge “no puedo, yo le tengo miedo a estas cosas”, eso es una creencia limitante y hay dos caminos, hacerlo igual o no hacerlo. En ambos casos habrás tomado una decisión, una va hacia el cambio y la otra no. En definitiva tiene que ver con la idea de que, nosotros podemos ser quienes queramos ser, debemos ir en busca de la mejor versión de nosotros mismos.

¿Te gustaría saber de lo que sos capaz? ¡VIAJÁ MÁS! 

Post por Mai Zubillaga

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