close
mainorte-945×631

CUANDO SALÍ  DE LA PECERA

No les voy a mentir, durante varios años estuve cómodamente nadando dentro de mi pecera, o de otro modo llamada “zona de confort”. Es un concepto que muchos conocerán, ya que se habla mucho de esto. Brevemente, para no aburrir, puedo decirles que se trata de aquella zona que nos es conocida, dentro de la cual nos movemos con soltura, todo dentro de ella nos parece familiar.
Es el entorno que dominamos, lo cual no quiere decir que necesariamente sea agradable para nosotros. Estar en un trabajo que no nos gusta o dentro de una relación tóxica, también es estar dentro de la zona de confort, aunque no estemos cómodos con ello. Muchas veces he asociado la idea de zona de confort, con aquel conocido refrán de “más vale malo conocido que bueno por conocer”, también puede asociarse con lo predecible, saber cómo vamos a reaccionar ante las cosas que nos suceden, simplemente porque forman parte de la rutina y lo establecido y de alguna manera terminamos limitándonos a ellas. Ahora bien, la idea no es dar cátedra sobre lo que significa sino mostrarles que esta zona puede ampliarse y hacerlo a partir de mi experiencia personal.

foto2

Mi experiencia en la pecera…
Como dije líneas más arriba, durante mucho tiempo estuve en mi zona de confort, “cómodamente” moviéndome en ella, nadando en mi pecera de aguas ya conocidas donde creía que todo estaba bajo control, tenía un trabajo, estudiaba una carrera, pagaba mis gastos, me movía siempre por los mismos lugares y me relacionaba con la misma gente. No la pasaba mal realmente, no puedo quejarme de ello, pero empezaron a surgir en mi, ciertos sentimientos que me decían que había algo más por hacer, que no podía conformarme, que estaba perdiendo el tiempo, que había mucho más por conocer del mundo, de lo que estaba fuera de mi pecera, pero primero y principal había mucho más por conocer de mí misma. Estuve varios meses cuestionándome qué me estaba pasando, incluso llegando a pensar que había estado perdiendo el tiempo estudiando y trabajando, ya me había recibido (lo cual sigo considerando un gran logro) pero no era suficiente, la falta de motivación y la sensación de vacío se habían apoderado de mi, nada me conformaba, muchas veces me sentía en “modo automático” sin pensar mucho lo que hacía cada día ni el por qué de ello.

¿Qué pasó después?
En determinado momento empecé a no sentirme a gusto con mi rutina, eso se vio reflejado evidentemente en mi estado de ánimo, me sentía frustrada por cosas que creía que debería haber alcanzado y aún no habían sucedido, todo esto me mostró que era NECESARIO UN CAMBIO, y que nadie más haría ese movimiento si no era yo misma y por mí. En una clase de Psicología, un docente una vez dijo que parar lograr algo, había que “verse como”, imaginarlo y empezar a generar recursos para llegar a ese objetivo, evocar una imagen y hacer algo diferente a lo que siempre hemos hecho y allí las oportunidades empezarán a surgir, muchas veces las mismas aparecen y no las vemos, porque no estamos preparados para verlas, debemos entonces CAMBIAR EL ENCARE, así las cosas ocurrirán espontáneamente, y no estamos hablando de magia, sino de desear algo y hacer que suceda.

vincent

La “Causalidad”
No creo en las casualidades, sí en las causalidades y les voy a contar por qué.  Todo sucede por alguna razón y volviendo al tema de la zona de confort y la salida de ella, es que debemos primero que nada querer salir para poder hacerlo, querer tomar riesgos, aventurarnos a lo desconocido e impredecible, dejar atrás los prejuicios y las ataduras, abrirnos a los desafíos, ¿es fácil? Para algunos más que para otros, pero todo aquel que se lo proponga puede hacerlo. Con esto quiero contarles que hace un año atrás CAUSALMENTE me invitaron a un viaje. Podría haberlo leído y descartarlo automáticamente, mientras seguía en lo que estaba, pero decidí verlo como una oportunidad, de sacar un pie fuera de la pecera, aquí es cuando confirmé que las oportunidades están…va en cada uno tormarlas o no. Yo decidí hacerlo.
¡Decidí hacer que las cosas pasen!
Decidí viajar con un grupo, creí que era el mejor modo de intercambiar, de aprender y de conocer gente nueva, viajé en bus, para apreciar los paisajes constantemente y perderme con la mirada en la profundidad de una montaña en el norte de Argentina mientras escuchaba alguna canción o simplemente pensaba, ¿qué hacía allí? ¿a qué había ido? Intenté conectarme con todos esos sentimientos que se despiertan en un viaje. ¿Si hubo miedos? Claro que los hubo, constantemente, dentro mío, miedos que me hacían cuestionarme si viajar era una buena decisión, si no hubiese sido mejor quedarme en lo que estaba. Solamente cuando decidí enfrentar esos miedos, fue que conocí otra faceta de mí misma que tenía bastante oculta a decir verdad, sólo cuando vencí esos miedos fue que APRENDÍ.

foto1

¿Qué aprendí?
Si bien jamás dejamos de aprender, es bueno cada tanto detenernos a pensar en lo que hemos vivido hasta este momento, nunca somos los mismos después de un viaje. Personalmente aprendí (y sigo aprendiendo) a conectarme más con mis emociones, a vivir el momento, a reconocer la felicidad en estar apreciando un paisaje nuevo. Me desafié a mí misma, pude ver que los límites simplemente están en mi cabeza, y en lo que los demás me han dicho que soy a lo largo de mi vida, esas cosas son las que nos definen. Podemos tomarlas como una verdad absoluta, o decir ¡No! ¡Soy capaz de mucho más y me lo voy a probar a mi mismo! Aprendí que los problemas en la vida siempre van a aparecer, hay cosas que escapan a nosotros, lo que no escapa a nosotros es la actitud que vamos a tomar frente a eso.

¿AÚN TE QUEDAN DUDAS SOBRE LOS BENEFICIOS DE SALIR DE TU ZONA DE CONFORT?

 

Tags : fuera de la peceramotivaciónMotivacionalrutinasalir de la rutinaSuperaciónsuperaciópnVan goghviajar en grupoviajesviajes en grupozona de confort
fueradelapecera

The author fueradelapecera

Leave a Response