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Después de viajar durante 5 meses por Latinoamérica, creo que lo que más nos queda es una inmensa experiencia y un gran cambio positivo en nuestras vidas. Viajar no es solo bueno para conocer otros lugares y poder ampliar nuestro panorama diario, si no que puede significar una metamorfosis en nuestra vida.

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Cuando estrenamos The Real Me en el cine por primera vez, la mayoría de la gente nos agradeció y nos contó que gracias a ese impulso se iba a ir de viaje. Eso para nosotros fue una caricia al alma ya que fue en gran parte, el objetivo principal de todo. Justamente porque si hay algo que nos da la ruta, es un enriquecimiento para el alma, lo cual es mucho mejor que invertir en cualquier objeto material que nos da una satisfacción temporal.

Hace poco salió una nota que mencionaba que estaba comprobado científicamente que la felicidad se manifiesta al invertir en experiencias y no en comprar cosas materiales. Es que las experiencias son para eso: para despertar las emociones, la curiosidad, la adrenalina, la ilusión, la nostalgia, la esperanza, la alegría, el optimismo, y sobre todo; para alimentar nuestro espíritu, lo cual nos llena de satisfacción.
Me hizo sentir muy bien saber que cada vez hay mayor concientización al respecto de lo que hablamos tanto en The Real Me. Y aclaro que no se trata de no ser responsables y viajar por el mundo sin ningún objetivo, si no de ser responsables de nuestra conciencia y alimentar el espíritu viajando cada tanto a conocer el mundo, y así, también, a conocernos a nosotros mismos.

img_2735-1024x768Entonces, qué hace que viajar nos enriquezca, nos resulte una genial inversión, nos genere un nuevo cambio en nuestras vidas y sea un alimento para el alma?

Creo que algunas cosas a destacar son:

1) Porque dejamos de lado los objetivos extrínsecos.
Cuando estamos en una estructura social, por lo general nos enfocamos en lograr cosas que no deberían significar tanto para nuestra felicidad: la aprobación social, los deseos materiales, el poder, el sueldo en el trabajo; y forman parte de nuestra rutina por el miedo a perder esa seguridad. Cuando viajamos, nos enfocamos en los objetivos intrínsecos, como lo que nos gusta hacer, conocer lugares que nos hagan sentir bien, dónde nos sentimos más cómodos, y todo lo que nos da satisfacción interior. La diferencia es que simplemente estamos fuera de lo que implica nuestro rol dentro de una estructura, priorizando más las emociones y las ganas de experimentar nuevas cosas, y sobre todo, de vivir el momento. Y eso para mi, es mejor que comprar cualquier último modelo de celular.

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2)
 Porque nos involucramos directamente con la realidad.
No es novedad que cuando viajamos vemos nuevas y más cosas, pero sí lo es cuando eso hace que empecemos a desarrollar más nuestra visión, a ampliarla. Cuando los lugares tienen un significado más que solo un paisaje o un nuevo lenguaje, porque tratamos de integrarnos y de involucrarnos con la cultura y su gente; esos lugares nos llegan de una forma en que nos enriquecen realmente como personas. Involucrarnos y mezclarnos un poco en otras realidades nos hace ver más, más allá de las noticias y de lo que otros nos cuentan del mundo. Y así podemos eliminar ciertos prejuicios, al culturizarnos y empaparnos de otras formas de vida en carne propia.

img_3275Charlando con Silvia, vendedora boliviana con quien compartimos la tarde, en Potosí, Bolivia.

cusco-day-1-9801Fotografía: errolzimmermanfoto.com)

3) Porque aumenta tu sentimiento de cooperación con los demás.
Cuando viajamos empezamos a sentir una cercanía más grande con otras culturas, nos interesamos más y pensamos más en una unidad.
Porque viajar es también estar entre personas con otras formas de vida y eso implica adaptarnos a su cultura y aceptar las diferencias. Esto a la vez, puede despertarnos una mirada de unión y de compasión hacia otros países, que nos da ganas de borrar todas esas fronteras. Ese sentimiento también nos enriquece porque nos vuelve más solidarios y compasivos. Por eso hay tantos viajeros que terminan parando en otros lugares a realizar diferentes voluntariados, y eso para mi, vale más que cualquier otra cosa material que podamos comprar.

voluntariado3Fotografía: https://eternomade.wordpress.com/2012/10/15/destinos-solidarios-para-viajerosactivos/)

4) Porque pasamos más momentos dedicados a descubrirnos.
Al movernos a otros lugares, claramente nuestra vida ya no está como siempre, las cosas dejan de estar en donde estamos acostumbrados que estén. Tu hogar puede ser un Hostel, una carpa, una casa de familia o hasta un Bus; la comida puede ser picante, muy básica, o muy rara. La gente es distinta, y los lugares son desconocidos. Nos tenemos que adaptar por fuera de nuestra zona de confort y ahí comenzamos a conocer otras partes de nuestra personalidad.
Por esto es una gran forma de conocerse más, tener mayor confianza en uno mismo, y la sabiduría de aprender a estar solo. Y eso es algo que nadie te puede quitar, por eso vale más que cualquier objeto material que se pueda comprar.

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5) Porque no cumplimos ningún rol y nos mostramos más transparentes.
A veces cuando viajamos empezamos a darnos cuenta de que no nos gusta lo mismo que a los demás. Que nos queremos afianzar más a nuestras pasiones y que queremos seguir nuestros sueños. Viajar nos ayuda a liberarnos más, a soltar la imaginación y desestructurarnos, volvernos un poco más locos y creer que podemos conquistar el mundo. Aunque sea un ratito. Y lo mejor de todo, es que no sos solo tu con la mochila el que va rumbo a eso, si no que puedo asegurarte que en solo un día podés hacer un gran amigo que busca lo mismo que vos – y tal vez ni hablen el mismo idioma -. En Serena Blues Hostel recuerdo un día que un inglés y un argentino fueron durante un día entero a andar en bicicleta y se hicieron grandes amigos – aunque el argentino apenas hablaba un “hello” y el inglés apenas un “hola”.
Apreciamos gestos muy básicos como una charla, o compartir con alguien una comida, o un camino hacia algún lugar. Porque confiamos en esa persona aunque no la conocemos, y eso nos hace un poco más humanos. Esas personas tampoco esperan nada de nosotros ni nosotros de ellos, porque no hay roles que cumplir, y eso nos permite expresarnos más libremente, sin tener que “ser” nadie en particular, solo ser.

6) Porque es el mejor curriculum.
A quién no le gusta ver una fotografía de alguien en el medio de una montaña increíble mirando un atardecer sobre un lago en donde se reflejan los colores? O de alguien caminando en el medio del desierto con nada más que una mochila?
Es que lo que se aprende viajando por ciertos lugares no se aprende en ningún otro lado, y eso, forma parte de una experiencia única de nuestras vidas que habla de quiénes somos y de cómo nos paramos ante la vida. El viaje te da ideas, te renueva, te hace interesante, te culturiza, te da nuevos contactos, te cambia, te hace más fuerte y más abierto. Eso vale mucho. Estar lleno de experiencias y ser valiente ante los desafíos.
No hay nada más emocionante que hacer algo por primera vez, que animarse a algo y vencer los miedos, que sentirse más fuerte, o que reír sin parar, o que soñar despiertos maravillados ante un paisaje natural. Eso, es viajar. Invertir en tu alma, darle aventura y creatividad. Porque cada lugar o camino nuevo es una caricia al alma, y eso para mi, nuevamente, vale más que cualquier cosa material que podamos comprar.

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Fotografía en San Pedro de Atacama, Chile

7) En pocas palabras….porque nos ayuda a entender que todo es más simple de lo que parece.

Tags : emprendedoresfuera de la pecerainspirarviajarzona de confort
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