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Comuna 13 Pintando

Estoy escribiendo esto en un tren de alta velocidad que me lleva desde Roma a Venecia. Por la ventana, los paisajes cambiantes me hipnotizan como es común cada vez que viajo. De pronto, me encuentro pensando cosas que, por algún motivo, solo se me ocurren cuando veo escenarios cambiantes.
Mi mentalidad frente a la vida ha vuelto a cambiar. ¿Cómo es posible? Ya he viajado más de lo que nunca he imaginado. Pero a pesar de esto, cada nuevo viaje vuelve a iluminar una nueva parcela de mi interior. ¿Cómo puede ser que viajar nos enseñe tanto? Hay momentos que hasta siento la necesidad urgente de sacar un bolígrafo y papel de mi bolsillo para anotar ese mensaje que me llega; como si el viaje fueran las palabras sabias que tanto he esperado. Y eso es algo de lo que pasa, cuando viajamos la vida nos habla como si nos observara fijamente a los ojos, y nos invita a cambiar. Lo he experimentado en cada ruta que he atravesado, no tengo duda de que es así.

Viajar produce fuertes cambios en las personas. Eso es lo que más me motiva cada vez que abandono la pecera de mi ciudad, ese nuevo gran crecimiento que me generará el movimiento y las exposición a los cientos de estímulos permanentes y nuevos.

Hoy me he dispuesto a escribir 5 de los cambios más importantes que experimenta una persona que se va de viaje.

Estado de Flow:

Desde la primera vez que he viajado he querido descifrar esa incógnita respecto a lo que les sucede a las personas al viajar.
¿Qué es ese sentimiento tan apasionante que nos invade en ciertos momentos de una aventura?
De pronto encuentras respuestas a cientos de preguntas, te sientes más feliz que nunca, se te ocurren decenas de ideas buenas.
¿Dé donde sale todo eso? ¿Por qué pasa?

Cuando escuché por primera vez sobre el “estado de flow” o “fluír”, enseguida me dije: “Esto suena bien” “Esto puede ser lo que pasa”
¿Oyeron hablar del estado de flow? Es un estado emocional que se experimenta cuando una persona se encuentra totalmente absorta en una actividad o momento, para el cuál no necesita pensar demasiado, simplemente lo está haciendo y eso es todo. Como si se tratara de un pintor con su cuadro o de un deportista avanzando en su carrera.
Viajar para es tan importante para mí porque ese estado de flow me visita más seguido que nunca; al pasearme entre culturas, personas, paisajes y momentos con situaciones totalmente impredecibles.
Siempre, en cualquier tipo de viaje, durante los primeros días te encontrarás con momentos en que te hacen entrar en estado de trance. Ese período en que te olvidas del tiempo y del espacio, y simplemente disfrutas del mundo.
El estado de flow es una forma de hacer una limpieza de todo lo innecesario que flota en nuestra mente. De ahí nace la inspiración y la claridad que solo te puede brindar viajar.


Contacto con las personas:

Kogi


Viajar no solo te hace más humano, sino que también te hace más consciente de las realidades que afrontan otras personas.
De pronto, te has subido a un avión y tu mundo automáticamente deja de ser tus problemas y las personas que siempre te rodean y conoces, para volverse algo muchísimo más amplio y variado. Eso lo interpretas solo cuando lo ves. De otra manera, sabemos que hay un mundo más grande por ahí pero no necesariamente le prestamos atención.
Al salir logras dejar en segundo plano todo aquello que está relacionado a ti para dar espacio a lo nuevo. Empiezas a conversar con tantas personas distintas y de formas tan diferentes y en situaciones tan inesperadas, que empiezas a ampliar tus capacidades de relacionarte con los demás.
Cuando te quieres acordar eres capaz de conversar con cualquier tipo de persona, y te das cuenta que estás siendo más tolerante y flexible que nunca.
Y además, viajar me ayudó a entender que al final lo que más tiene valor es aquello que le aportas a los demás, y lo que los demás te aportan a ti. Todo lo demás lo puedes perder en cualquier momento; es efímero.

Luego de haber viajado por 4 años casi en forma constante, una cosa de las que más disfruto de viajar es haber cultivado la capacidad de comunicarme con cualquier clase de persona, sin importar el idioma, la religión, las creencias o lo que sea.
De alguna forma viajar te hace apto para encontrar la forma de conectarte con cualquier tipo de persona, y eso es fascinante.

Simpleza:

Ale Uyuni

Cuando te vas de viaje la simpleza toma un protagonismo grandísimo; esto te hace pensar. Por ejemplo, se hace presente cuando de pronto llegas a un mirador y ves un paisaje imponente que te llega a lo más profundo del corazón. En ese preciso momento tu cabeza hace un click y te planteas que quizás necesites muchas menos cosas de las que crees para encontrarte bien. Con tan solo un paisaje me he sentido mejor que nunca.
También me ha pasado muchas veces de llevar una montonera de cosas  innecesarias en mi mochila. Aquellas que no logré dejar en casa y que terminaba paseando durante todo el viaje sin utilizar ni una sola vez. Quizás por la necesidad de aferrarme a ellas para sentirme más seguro al salir. Pero durante el viaje me daba cuenta que me podría haber simplificado mucho más.
Por otro lado, muchas veces cuando estoy por primera vez en una ciudad, disfruto muchísimo de sentarme en un muro y simplemente visualizar a las personas locales pasar caminando y llevando adelante sus vidas; me encanta hacerlo. Entonces siempre pienso que ser feliz puede ser más accesible simplificándonos.
Viajar nos enseña que podemos simplificarnos y desestresarnos siempre que nos lo propongamos y pongamos actitud en ello.

Seguridad:

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Cuando llegás a un lugar con una cultura nueva te resulta más dificil moverte o comunicarte como lo hacés cuando estás en casa. Los primeros días son de pura observación y  adaptación. Pero poco a poco, paso a paso, uno empieza a animarse a más.

Por ejemplo: puede que seas el más tímido pero tengas que comunicarte para conseguir lo que necesitas, como también puede que seas el más sociable pero de pronto te encuentras con un grupo de extranjeros que te hacen sentir que allí las costumbres sociales son diferentes.
Cuando estás viajando los momentos en los que te pones a prueba se dan mucho  más que cuando estás dentro de la pecera.
Creo que esta es la parte más interesante de viajar. Y es que uno enfrenta miedos e inseguridades casi que todo el tiempo, algunos más pequeños y otros más grandes.
Esto va moldeando tu forma de ver las cosas. De pronto, todo aquello que parecía tan complicado se vuelve más factible, todas aquellas dudas comienzan a tener respuesta.
Pero lo más importante es que esa confianza que empiezas a generar te permite avanzar hacia lo que más quieres lograr en tu vida.

Conocimiento y apertura mental

Ruta 68 Argentina, libro

Aunque este suena muy trillado, es una buena forma de definir otro de los grandes cambios que experimenta tu mente al pasearte por lugares nuevos. Cuando estás recorriendo lugares te empiezas a interesar por saber más de esos lugares, porque te gustan y porque llaman tu atención, tanto es así que no te quieres quedar solo con lo que ves sino que quieres entender el porqué.
Te puede pasar que aunque no te guste leer y te termines comprando un libro o una guía sobre los lugares que has visitado solo por mera curiosidad y por esas ganas que a los viajeros nos surgen de querer saber más a fondo. Se disfruta más que nunca el entender las culturas porque las estás viviendo con todos tus sentidos.

Por otro lado, ver otras realidades te lleva a cuestionarte que tan justificadas están las creencias propias. Definitivamente entiendes que en todos lados las cosas se hacen y piensan de manera diferente.
Y lo más increíble de todo es que empiezas a incorporar en tu vida cada una de esas costumbres que has aprendido en otras latitudes y que van más con tu forma de ser. Ya no eres igual que todos, sino alguien que ha visto y aprendido desde más allá que lo que la pecera social tiene para ofrecernos.

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German Ali

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